miércoles, junio 19, 2024

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Trastornos alimenticios y su prevención

La pandemia no sólo trajo consigo el aislamiento, el distanciamiento social, los problemas económicos y una incertidumbre generalizada, sino que, además, como consecuencia de todas estas complicaciones, aumentaron de una manera alarmante la tristeza, la frustración, la soledad, el miedo y una sensación de impotencia difícil de manejar. Todo ello contribuyó al incremento de una grave enfermedad mental llamada: trastornos de la conducta alimentaria (TCA).

A nivel mundial y entre el 2020-22, los casos aumentaron considerablemente entre los adolescentes y jóvenes, y quienes ya lo padecían vieron como sus síntomas se agravaban, por lo que el número de consultas en los centros especializados se dispararon de una manera impresionante.   

Para el manejo adecuado de este peligroso trastorno es indispensable que se pueda detectar tempranamente, por lo que se aconseja estar atentos y saber identificar las posibles señales que nos indiquen su presencia.  

La obsesión por el peso y las medidas deben ser tratadas a tiempo antes de que se compliquen.

Físicamente, el síntoma más notorio es la pérdida de peso sin que exista una enfermedad o un motivo que lo provoque.

Cuando se adelgaza demasiado, el cuerpo se desnutre y esto puede ocasionar la caída del cabello, alteraciones en la menstruación y sentir frío permanentemente.

Hay casos en que se dará el hecho contrario. La persona aumentará de peso de una manera progresiva, y el síntoma está en el miedo que sentirá al hacerlo.

Conductualmente, se empiezan a presentar comportamientos anómalos. Es común, por ejemplo, ver un sorpresivo y desmedido interés por los temas gastronómicos, por aprender a hacer platillos que se preparan pero no se consumen, por rechazar alimentos que eran sus preferidos y adoptar dietas saludables. Además, es posible que, luego de comer, la persona afectada se levante de la mesa y se encierre en el baño para vomitar lo que acaba de ingerir.

El rechazo a todo tipo de alimento, es también un timbre de alarma sobre los trastornos alimenticios.

También se nota un interés desmedido por seguir en las redes sociales cuentas relacionadas a la preparación de comida sana y control de peso, y en algunos casos sentirán una culpa excesiva luego de cada alimento, expresando unas ganas incontenibles de hacer algún ejercicio físico para sentirse mejor.

Emocionalmente, la persona que sufre un trastorno alimentario se siente triste, tiene frecuentes cambios de humor, la autoestima baja y se irrita con mucha facilidad. 

Igualmente, tiene una percepción distorsionada de su cuerpo, lo ve más voluminoso de lo que realmente es y esto le causa una terrible molestia que intenta superar con horas desmedidas de estudio o de ejercicio.

Qué se debe hacer

Generalmente, cuando los padres de familia se enfrentan a este tipo de problemas, se sienten abrumados y piensan que, para evitar molestias y discusiones, lo mejor es no meterse y permanecer al margen esperando que los inconvenientes se resuelvan solos.

Lamentablemente esto es contraproducente ya que con el pasar del tiempo la situación se complica más.

Lo primero que hay que hacer es dialogar afectivamente con la persona que pueda estar atravesando esos problemas, mostrando un sincero interés por su situación y generando así un clima de confianza.

Dicha conversación debe realizarse en un lugar cómodo, evitando los enfados, las alteraciones y subidas de voz. De darse esto último, lo mejor es dejar el diálogo para otra oportunidad donde todos estén más calmados. Cuando llegue el momento apropiado, es importante hablar tranquila pero claramente, de frente y sin rodeos.

Escuchar y dialogar afectivamente con la persona que pueda estar atravesando estos problemas y de ser necesario buscar ayuda profesional.

Escucha con atención

Es indispensable que los padres estén preparados para escuchar atentamente a sus hijos, sin ánimo de enfrentamiento ni buscar que discutir con ellos por más disparatado que parezca lo que expresan.

De considerarlo necesario, deben recomendarles acudir con profesionales especializados quienes los evaluarán y les brindarán el tratamiento adecuado para superar sus males.      

El sentirse apoyados y saber que no enfrentan sus dificultades solos, será de muchísima ayuda para ellos y les será más fácil seguir las indicaciones médicas.

Se debe comprender que los trastornos alimenticios extremos requieren tratamiento profesional ya que las consecuencias para la salud de las personas pueden ser de suma gravedad física y mentalmente.

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