sábado, agosto 30, 2025

¿A qué no lo sabes?

Curiosidades médicas

La primera extirpación de ovarios la realizó el cirujano estadounidense Ephraim McDowell (1771-1830) el día 13 de diciembre de 1809 sobre la mesa de cocina de la granja de su paciente, Johanna Todd Crawford de 47 años. Ella fue operada sin anestesia y sobrevivió 31 años a la operación en la que se le quitó un quiste ovárico de casi 10 kilos.

En la historia de la Medicina aparece el llamado “caso Spohn”: quiste ovárico operado en Texas en 1905, que pesó 148,7 kilos.

Puestos a hablar de tamaños, podemos añadir que el cálculo más grande jamás extraído pesaba 6,294 kilos y pertenecía a una paciente de 80 años; se obtuvo en un hospital londinense en 1952.

Por otra parte, el objeto más pesado extraído de un estómago humano fue un bezoar (una bola de pelo) de 2,530 kilos a una mujer de 20 años, en un hospital de Inglaterra en 1985.

Masticar

Un general mexicano fue el primero en comercializar el chicle. Antonio López de Santa Anna había perdido importantísimas batallas contra Estados Unidos, sin embargo, se radicó en Nueva York.

Hasta allí, llevó su vicio favorito: la goma de mascar o chicle que, en esa época, se trataba de una savia lechosa seca de la sapodilla, un árbol azteca.

El invento atrajo al fotógrafo Thomas Adams. El neoyorquino quería convertir esa mezcla en caucho sintético, pero no pudo. Las primeras bolitas de chicle sin sabor se vendieron en un drugstore de Nueva Jersey en 1871. Costaban un penique. Se vendían en cajitas que decían Adams New York Gum, y se compraban para calmar la ansiedad y los nervios.

Anécdotas históricas…

Cuando el Mariscal Otto von Bismarck, ­­conocido como El Canciller de Hierro (1815-1898), desarrolló cáncer, su mujer Johanna llamó a un joven médico para que lo examinara.

Cuando éste comenzó a preguntarle sobre sus dolencias, Bismarck le contestó a gritos, como si diera órdenes en un cuartel:
-¡¡No me gustan las preguntas!!

A lo que el doctor contestó, sin pestañear:
-¡Entonces búsquese un veterinario!; ellos no preguntan a sus pacientes.

¡Aromas de nobleza!

En julio del 2008, una famosa galería londinense subastó ropa interior que perteneció a la reina Victoria. Según la información periodística, unos calzones fueron vendidos por un precio “nueve veces superior a la estimación inicial”. La prenda, de un largo de 127 centímetros y que datan de alrededor de 1890, terminaron en manos de un coleccionista por US$ 7900.

“Dados su pedigrí, estos calzones son sensacionales”, dijo el subastador Charles Hanson que remató la prenda en una puja efectuada en Inglaterra. “Por favor, señores; quién da más, quién da más”, repetía el martillero mientras agregaba: “Llevan el monograma y escudo de armas, y sabemos que pertenecieron a la reina Victoria”. En la misma subasta se vendió un corpiño de la misma reina por US$ 5490 y un camisón de noche por US$ 7600.

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