lunes, febrero 16, 2026

Ada Yonath: La científica que enseñó cómo frenar bacterias

En farmacia se habla mucho de antibióticos, pero pocas veces se conoce cómo saben exactamente dónde atacar a una bacteria. Ada Yonath, química israelí que ganó el Nobel de Química, aportó la pieza clave para responder esa pregunta. Su trabajo no fue inventar un antibiótico, sino algo aún más importante: descubrir cómo es por dentro la máquina (ribosoma) que fabrica las proteínas, es decir, el “alimento” de las bacterias, que les permite vivir y multiplicarse.

La imagen muestra un modelo simplificado de una molécula de ribosoma. Ada Yonath cartografió la compleja molécula completa, compuesta por cientos de miles de átomos, una hazaña que muchos consideraban imposible.

La célula como fábrica

Las células del cuerpo humano necesitan proteínas para funcionar. Para fabricarlas, requieren dos elementos básicos:

  1. El ADN, que es el manual de instrucciones y contiene la información sobre qué proteínas debe producir cada célula.
  2. El ribosoma, que es la máquina que lee esas instrucciones y ensambla la proteína pieza por pieza.

En resumen: el ADN indica qué proteína se debe producir y el ribosoma la fabrica. Sin proteínas, la célula no puede vivir.

Las bacterias también necesitan proteínas para vivir y multiplicarse, y las fabrican con su propio ribosoma, que funciona como una línea de montaje uniendo piezas hasta completar cada proteína. Muchos antibióticos actúan como “espías”: se infiltran en el ribosoma bacteriano y lo bloquean. Al impedir la fabricación de proteínas, la bacteria deja de crecer y no puede causar infección.

¿Y qué pasa con las bacterias?

Las bacterias también necesitan proteínas para vivir y multiplicarse, y para fabricarlas usan su propio ribosoma. Esa máquina funciona como una línea de montaje: une piezas una tras otra hasta completar la proteína.

Aquí es donde entran los antibióticos. Muchos antibióticos actúan como “espías” que se infiltran en el ribosoma bacteriano. Una vez dentro, colocan una pieza falsa que bloquea la máquina. Si el ribosoma se traba, la bacteria no puede fabricar proteínas, deja de crecer y finalmente muere o deja de causar infección.

Las imágenes muestran cómo los antibióticos llamados polimixinas provocan el crecimiento de protuberancias en las membranas blindadas que rodean las células bacterianas de Escherichia coli. Las bacterias luego desprenden sus membranas externas, dejando espacio para que el antibiótico se incruste en el interior de las células.

¿Qué hizo Ada Yonath?

Antes de su trabajo, nadie sabía cómo era exactamente el ribosoma por dentro. Era como saber que existe una máquina dentro de un reloj, pero no poder abrirlo para ver sus piezas. Yonath logró algo extraordinario: ver el ribosoma en 3D, con todos sus detalles. Gracias a la cristalografía de rayos X, pudo “fotografiar” su estructura interna, pieza por pieza, y así saber dónde colocar las piezas falsas que traban el mecanismo.

Ada E. Yonath con equipo de difracción de rayos X que permite ver dónde se unen los antibióticos al ribosoma.

¿Qué cambió su descubrimiento?

Antes, diseñar antibióticos era un proceso de ensayo y error. Tras el trabajo de Yonath, los científicos pudieron:

  • Saber exactamente dónde se une (o sabotea) un antibiótico al ribosoma.
  • Diseñar antibióticos más precisos.
  • Entender por qué aparece la resistencia bacteriana.
  • Crear tratamientos más eficaces y seguros.
Ada Yonath, gano un merecido Premio Nobel. Su investigación abrió el camino para nuevos y mejores antibòticos.

Resumen final

Ada Yonath no creó un antibiótico, pero sí proporcionó el plano de la máquina que los antibióticos atacan. Gracias a su descubrimiento, hoy se pueden diseñar antibióticos más inteligentes y entender mejor cómo evitar la resistencia bacteriana, un tema esencial en la farmacia moderna.

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